Reflexiones sobre nutrir y comer, como madre feminista

Uno de los temas que me preocupan como madre, especialmente como madre de una nena, es el tema de la relacion entre la comida y la imagen corporal. Como feminista, me parece que ya hay bastante con la presión cultural y de los medios, con la obsesión por la imagen y un modelo de cuerpo de mujer, y por ende, con la relación con la comida que eso genera, para yo contribuir más a esto. Por eso, cuando tuve a mi hija me puse a pensar en como hacer esto, lo que me llevo a repensar mi relación con la comida y mi cuerpo, que no es poco, digo.  El camino que encontré, que va con mis valores, y con lo que quiero llegar a poder hacer, es el de comer intuitivamente (Perdón pero no encontré un buen link en español). Puesto de una manera simple se trata de dejar de lado la mentalidad de hacer dieta y comer lo que tengo ganas, cuando tengo hambre, y parar cuando estoy llena. Y de enteder, y buscar otros caminos para nutrirme emocionalmente, que no estén atados al comer.

Este fin de semana estuvimos con otra pareja que tiene chicos un poco más grandes, uno de casi cinco y uno de dos y medio. Aparte de pasarla muy bien, lo que note es la tensión que se generaba y que roles se asumían a la hora de comer. Por ejemplo, uno, el más chico, come de todo sin problemas y en cantidad. Y así era, todos los chistes eran acerca de  ‘ahh, el se come todo, no hay problema’, o risas cada vez que comía algo, o te pedía un poco de tu comida, y así. Pero era visto positivamente. Con el otro, todo era una continua negociación. Si decía que no tenía hambre o quería comer solo comer fruta, no primero la comida; si decía que no tenía hambre en el desayuno era come tres cucharadas y después te podes levantar, o come dos brócolis si no, no hay postre, y el negociaba – uno, no dos, y así constantemente.  Y todo el tiempo, puedo comer helado, puedo galletitas, o lo que haya visto. Y así se generaba una dinámica familiar particular. No es una escena nada fuera de lo común, ¿no? ¿Quién no vio o vivió estas escenas cotidianas? ¿Como el chico, o los padres? Sé que este es un modelo, casi diría el más común.

Pero la verdad es que no me gustaría que sea así con r. No quiero negociar constantemente, no quiero que coma para mí –porque cocine- o solo cuando esta lista la comida –si tiene hambre entre comidas-, o que se termine todo el plato, o lo que sea. No quiero que la comida sea un arma de negociación, ni una penitencia, ni una recompensa, ni valorar unas comidas sobre otras como cuando hacemos si les decimos que tiene que comer algo – en general verduras (menos valor) – para llegar a la recompensa – helados o chocolates (mayor valor). Y así las verduras o lo que sea –nunca escuche que fueran los helados o chocolates- van al segundo lugar.  Y se genera una dinámica de prohibición y deseo que ya conocemos.

Pero creo que es muy difícil de manejar, porque dar de comer y nutrir es gran parte de nuestro rol como padres. Y si te sale mal, sentís que le cagas un poco la vida al chico, y de alguna manera te sentis que fracasas como padre/madre. Pero bueno, la perfección no existe, y hay muchas cosas entre medio entre sano y totalmente insalubre. Pero siento que hay mucho en juego. Y esto tambien esta magnificado por los medios con el miedo a la obesidad, y por cierto, de quién parece que es la culpa? de las madres.

Sé que es muy difícil, porque lo vivo día a día. Me preocupo si no come mucho, lo que come, o si come mucho de algo, desde el día que nació. Sobre todo porque cuando nació era muy chiquita, tanto que en su primera semana en el mundo no tenía fuerza para tomar la teta  y le daba de tomar en una copita. Y siempre fue chiquita para su edad. Pero sigue su propia línea de crecimiento, así que me di cuenta que tengo que tratar de dejar de preocuparme por algo que obviamente ella maneja bien. Y aparte de esas primeras semanas en los que me decían que tenía que darle de comer al menos cada tres horas, el resto fue siempre darle la teta por demanda – cuando y cuanto quería.

Y cuando llego el momento de empezar a darle comida, decidimos hacer algo que acá se llama baby-led weaning. Básicamente, es darle la comida que vos comes, no molestarse con los purés, y dejarlos que experimenten y juegue con la comida porque de esa manera generan la habilidad que necesitan para aprender a comer solos. Una de las cosas más importantes es respetar su hambre y sus habilidades. Si quieren comer, comen, si no, no. No hay nada de eso de forzarlos  a comer una cucharada más, o distraerlos así comen más. Ellos se sientan con vos a comer, y se entretienen jugando con la comida. El punto es que hay para eliminar las peleas en las comidas hay que encontrar una forma de dejar de hacer de las comidas algo emocional, y de aprender a confiar en ellos. Tal como te decían cuando querían tomar la teta, y cuando no querían mas – porque lo dicen con o sin palabras pero es bien claro.

La cuestión es cómo llevar eso y los principios de comer intuitivamente cuando empiezan a comer comida. Tal como comer intuitivamente implica confiar en nuestro cuerpo, esto implica confiar en el cuerpo de ellos. Si  empezamos desde la premisa que nosotros y ellos, nuestros hijos, saben cuando tienen hambre, que tienen ganas de comer, y cuando están llenos, la cosa cambia. ¡Pero qué difícil que es! Sobre todo porque implica decir que nosotros no sabemos lo que es mejor que coman que ellos.

Lo que me daba miedo es que no coma suficiente, porque la verdad que r. no comía casi nada, prefería teta, hasta pasado el primer año. Y aunque al principio lo decía, después empecé a cuidarme de decir algo como ‘ella no come nada’ y mas bien ante la eterna pregunta de ¿cómo está comiendo? empecé a decir, ‘come lo que necesita’, o de cuidarme de no parecer preocupada o frustrada cuando por enésima vez cocinas y no come nada y lo tira todo al piso- y a veces me salía mejor que otras. Ahora ya come más, y a aunque es poco comparado con otros chicos, ya no me preocupa – tanto. Sé que tiene fases de tipos de comidas que tiene ganas o que a veces, sobre todo si esta con los dientes o resfriada no come nada. Pero obviamente come lo que necesita porque está bien.

Y ahora que se extendió su conciencia y repertorio, bah- se da cuenta si estas comiendo otra cosa y siempre quiere probar- empiezan otros temas. A mí me da miedo, supongo que por extensión de lo que tengo miedo de mi misma, es que si le dejo comer cualquier cosa ¡¡va a comer helado, galletitas y chocolate todo el día!! Pero habiendo empezado a comprar las cosas que me gustan y dándome permiso para comer cuando y cuanto quiera me está mostrando que no, que si sé que es ‘legal’, y que hay, y está disponible, no me como todo, como más cuando tengo ganas, y paro cuando ya estoy llena – o al menos estoy en camino a eso. Y tendré que encontrar maneras de hacer esto con r.

Nosotros por ejemplo, decidimos que –siguiendo las pautas locales- no íbamos a darle comida con sal o azúcar al menos hasta el primer año. Y hasta el momento en que se empezó a dar cuenta, tratar de evitar cosas procesadas o muy dulces. La idea, aparte de un tema de salud con la sal, era exponerla a muchas comidas antes de que se reduzcan – porque parece que es normal que en el segundo año empiecen a ser un poco más limitados en lo que quieren comer. También pensamos que tiene toda la vida para probar todo, que si nunca comió nada, no le iba a hacer mal no comer ciertas cosas por cierto tiempo, y que hacia demasiadas cosas ricas naturales antes de exponerla a cosas más procesadas y con químicos. Que por ahí es un poco controlador, pero pensamos que hay tiempo para cada cosa. De más está decir que ya descubrió cuanto le gustan los helados y las galletitas. Y que me da miedo que solo quiera eso. Y a la vez no quiero hacer un gran tema de estas comidas. Creo también que hay que poner algunos límites, dado que los adultos somos nosotros. Pero es difícil el balance, y el confiar.

Una cosa que encontré útil es un libro de Ellyn Satter, aunque también hay cosas con las que no estoy tan de acuerdo. Pero como siempre, hay que sacar lo útil para nosotros, y descartar lo que no nos sirve. Básicamente lo que propone es una división de responsabilidades, los adultos/padres están a cargo de decidir que se come y cuando, mientras que los chicos deciden si quieren comer, qué quieren comer dentro de esto, y cuánto. Y esto quiere decir, que por ejemplo intentar que coman más es cruzar esa división de responsabilidades. Dentro de esto, es también flexible en tanto que el qué se come esta también marcado por el gusto de los chicos, pero no necesariamente en su totalidad, por ejemplo. Y propone  cosas para lidiar con por ejemplo, esas cosas que me preocupan a mí como son los dulces, galletitas, chocolates, jugos, cosas procesadas, que llenan pero no son tan nutritivos si sólo comen eso, sobre todo cuando todavía no pueden entender la relación causa y efecto – por ejemplo si comes un montón de chocolate, después te duele la panza – pero que tampoco quiero prohibir y crear una dinámica de deseo. La idea es encontrar  la forma de darles lugar y tiempo para que coman todo lo que quieran. Por ejemplo – que la merienda un dia sea de galletitas de chocolate, y dejarlos que coman las que quieran. Que sepan que no están prohibidas, que pueden comer la cantidad que desean, pero que a la vez no interfiere con otras comidas, como puede ser la cena o almuerzo, en donde hay otras cosas para comer. Me parecen ideas útiles, y las adaptamos como nos parece, y las cambiamos también cuando vemos que no estamos cómodos, o no funcionan. Pero así es todo. En fin, quería acá poner el tema sobre la mesa, porque es uno de los temas, para mí al menos, importantes y difíciles, como madre, y como feminista.

Lucila

2 responses to “Reflexiones sobre nutrir y comer, como madre feminista

  1. Mi hijo solo tiene 5 meses, pero pienso mucho en estas temas, especialmente como puedo enseñarle parar cuando esté lleno cuando yo no lo practico! Tengo un mes para mejorar mis hábitos🙂

    ¡Pero qué difícil que es! Sobre todo porque implica decir que nosotros no sabemos lo que es mejor que coman que ellos.
    De acuerdo–¡qué miedo!

    • Gracias Amy, no te preocupes, hasta que se dan cuenta, va a pasar mas tiempo, tenes mas de un mes! Y ellos lo tienen claro cuando estan llenos, la cuestion es repetarlo! Yo aprendi mucho de r.! Igual es un camino largo el mio!
      Lucila

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